Oímos mucho hablar de productos BIO, ecológicos y orgánicos. Pero cómo hacemos para distinguir uno de otros y qué implica cada uno de ellos?

 

Los productos Bio, del mismo modo que los ecológicos u orgánicos, son productos que no han sido elaborados de forma artificial y en los cuales no se han empleado químicos, pesticidas o fertilizantes durante sus etapas, que han sido cultivados respetando los ciclos propios de la naturaleza y, por supuesto, que no son transgénicos, en otras palabras, que no han sido modificados genéticamente.

 

Todas estas cualidades están reconocidas de forma oficial: cualquier producto que incluya los términos ‘eco’, ‘bio’ y orgánico en su etiquetado debe cumplir esos mismos requisitos en su producción. Entre los consumidores, quizá sí existe alguna diferencia entre esos adjetivos en un nivel más subjetivo, en el que ‘bio’ se entiende más como el producto natural que, por su calidad de nutrientes, es beneficioso para la salud, mientras que ‘eco’ tiene un carácter más medioambiental.

 

Como consumidores responsables es importante conocer la procedencia y las especificidades de cada producto que adquirimos. Y más si está relacionado con nuestra alimentación y, por tanto, nuestra salud. 

¿Cuáles son las características de los productos Bio?

En el caso de los productos Bio, la diferencia radica en que se trata de alimentos que no sufrieron ninguna modificación durante su proceso de elaboración, como por ejemplo sucede con algunas frutas o verduras del mercado tradicional a las que les agregan químicos para mejorar su textura, color o aroma. 

Consideraciones generales sobre los productos Bio

Aun cuando los productos Bio son necesariamente ecológicos, en los supermercados y tiendas podemos encontrar distintas etiquetas que garantizan que ese producto sea Bio. Simplemente, este sello o etiqueta es una forma de resaltar que el proceso de elaboración de dichos productos ha tenido unas prioridades: medioambientales, en el caso de los ecológicos; y naturales, en el caso de los biológicos.

En resumen, la próxima vez que encuentres un producto con la etiqueta Bio, recuerda que se trata de productos que:

Que las materias primas de los productos, tanto si son animales como especies vegetales, son seleccionadas de forma natural y no se alteran genéticamente para mejorar sus características.

Que contribuyen al cuidado de la biodiversidad. El buen trato a las especies supone la conservación de la variedad de especies en los ecosistemas.

Y por último, pero no menos importante, que tienen más aportes nutricionales. Los fertilizantes, aunque mejoran el aspecto de los alimentos, reducen significativamente sus cualidades nutricionales. Con los productos Bio no pasa lo mismo. 

 

 

El higo suele ser un acompañamiento perfecto con los quesos, por ello hoy nos gustaría proponerte cuatro maneras de combinarlo con: queso azul, queso fresco, queso de cabra y con queso curado. En algunas de estas propuestas se agregan algunos ingredientes más, pero los principales ingredientes son los higos secos y el queso. ¡Vamos allá!


Higos con queso de cabra

Una combinación ganadora. Si quieres sorprender a tus invitados con una receta rápida a la vez que deliciosa, te proponemos dos alternativas, tomarlo caliente o frío.

La opción de higos con queso de cabra caliente consiste en abrir unos higos secos e introducir una cucharadita de queso de cabra en cada uno, la cantidad dependerá del tamaño del higo, que sea la suficiente como para que luego te permita cerrarlo. Una vez cerrado, introdúce los higos con queso de cabra en el horno a 180º durante aproximadamente 10 minutos. Puedes servirlo sobre una tostada recién hecha. 

Si prefieres tomarlo frío, basta abrir los higos secos por la mitad, poner un poco de queso de cabra y, si se desea, añadir una gota de vinagre balsámico (le irá de maravilla). Puedes añadirle pistacho y además de darle otra textura, favorece el sabor. 

 

Higos con queso azul

En concreto, Niki Segnit en La enciclopedia de los sabores recomienda combinar los higos con queso stilton y una copa de oporto. También apuesta por combinar los higos con el queso azul en una ensalada con hojas robustas, aderezada también con una vinagreta de oporto, aceite de oliva y aceto balsámico. 

 

Higos con queso fresco

Entre julio y agosto, en plena época de cosecha de higos, se suelen comer en el desayuno acompañados de queso fresco y algunos frutos secos. Cuando no es época de higos frescos, el higo seco resulta una verdadero placer si los comes con queso fresco y miel. Si te gusta lo agridulce, esta combinación te encantará. 

 

Higos con queso curado

¿Te animas a combinar higos secos con un buen manchego? El consorcio responsable del famoso queso parmigiano-reggiano recomienda acompañar los parmesanos jóvenes, de unos buenos higos y avellanas.  Y si a esta combinación, le sumas un buen jamón serrano, la combinación ya resulta perfecta.
 

¿Cuál ha sido tu combinación preferida? 

 

 

 

 

Estamos en plena temporada de higos y esta es una receta perfecta para prepararla tanto con higos frescos como con higos secos. Es una receta inspirada en los bocados asiáticos. Resulta perfecta para esta época porque es fresca y los ingredientes que se necesitan son de esta temporada.

Otra cosa que les va a encantar es que es muy fácil de preparar. En tan solo unos minutos, ya la puedes estar poniendo en la mesa y compartiendo con tus invitados. Quedarás muy bien porque es una delicatessen ya que la combinación del jamón serrano, el mascarpone, el melón y los higos sorprendendrán a todo el mundo por su delicioso sabor y textura.

Pues vamos allá.

Ingredientes

4 grandes lonchas de jamón serrano muy finas,

150 g de melón,

6 higos secos,

200 g de queso mascarpone,

2 cucharadas soperas de Oporto, pimienta y sal.

Elaboración

Comenzaremos cortando los higos secos en trocitos y los ponemos en un bol con el Oporto. Dejamos macerar 15 minutos como mínimo. Una vez que pase el tiempo los escurrimos en un papel de cocina. Mientras cortamos el melón en dados y lo mezclamos en un bol con el queso mascarpone, los dados de higos, la sal y la pimienta. Mezclamos bien con un tenedor hasta lograr una mezcla suave. Seguidamente extendemos un trozo de film de cocina encima de la encimera y extendemos la loncha de jamón serrano, le añadimos una cuarta parte del relleno y enrollamos delicadamente ayudados por el film. Una vez que hayamos conseguido un cilindro, lo dejamos reposar dos horas en la nevera. Repetimos esta operación con las tres lonchas restantes de jamón y el resto del relleno.

Lo siguiente es llevarlo a la mesa y compartirlo con tus invitados.

¡Cuéntanos qué tal te ha quedado!

Si te gusta introducir el higo seco en tu alimentación, en nuestro blog encontrarás un montón de recetas saludables. ¡Te esperamos!